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NOTAS DE
UNA VISITA A NORMANDIA

Un nuevo enfoque sobre la operación militar de mayor dimensión en la historia

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En la madrugada del martes 6 de junio de 1944, las playas de Normandía se vieron conmovidas por el desembarco del ejército de invasión más importante en la historia de la humanidad. En esta ocasión, increíblemente fue lograda la sorpresa táctica.
Su estudio detallado resulta interesante desde todo punto de vista y aún tiene vigencia, a pesar de las sucesivas modificaciones de la doctrina anfibia, casi inexistente hasta la sangrienta experiencia de Tarawa, en el Pacífico, configurando de alguna manera, las características de una operación costa a costa.
En Normandía los aliados abrieron el último y definitivo frente, que sumado al esfuerzo soviético, culminó algunos meses después con la derrota de la Alemania nazi.
Las playas de desembarco forman una L, cuyo brazo vertical es Utah, en la costa este de la península de Contentin. Esta playa está constituida por una costa baja, estrecha y pantanosa, pero con salidas aptas y seguras, con pequeñas alturas que impiden la observación directa sobre el mar y escaso campo de tiro para la defensa.
El brazo horizontal de la L, mucho más extenso, compone las otras zonas de desembarco, donde se destaca Omaha, un enorme anfiteatro con excelente campo de tiro para la defensa. El resto de la costa: Gold, Juno, Sword y específicamente Pointe-du-Hoc, al oeste de Omaha, es del tipo acantilado, de gran altura y con sectores aislados aptos para el desembarco, como en la ciudad de Arromanches y la playa Sword.
El campo de tiro para las baterías costeras era óptimo, aspecto que supo aprovechar muy bien el Mariscal Rommel, a pesar de que el comando superior estaba convencido y no aceptaba otra posibilidad, que el desembarco se haría inevitablemente en la zona de Calais.
En el área no hay puertos de ultramar, lo cual motivó la creación de un enorme puerto artificial, hasta la caída de Cherburgo y El Havre.
Normandía se presenta en primavera, fresco, ventoso y húmedo, con un mar traicionero y bravo. Las lluvias son cosa normal y el terreno inmediato interior posee ligeras ondulaciones y una muy antigua y compacta vegetación en forma de setos muy altos, que separan las propiedades, limita y canaliza los caminos, impidiendo salir de ellos, aún a los vehículos a oruga.

EL DESEMBARCO
Tanto los aciertos como los errores se mezclaron en la Operación Overlord, donde el Ejército Aliado desembarcó sus fuerzas estadounidenses por el este en Utah, playas Tare y Uncle; en Omaha, playas Charlie, Dog, Easy, Fox y la batería de Pointe-du-Hoc. Los ingleses, en Gold, en las playas Item, Jig, King y Love; los canadienses en Juno, playas Mike y Nan y nuevamente los ingleses en Sword, playas Oboe, Peter, Queen y Roger.
El demoledor y descomunal ataque fue complementado con envolvimientos verticales, donde se destacó el desembarco en planeadores del Mayor John Howard, que aseguraron Pegasus Bridge, un par de estratégicos puentes, bien en la profundidad de Roger Beach.
Las expectativas del arrogante Mariscal Montgomery, comandante de las tropas terrestres, siempre criticadas por su competente archienemigo General Patton, no se vieron cumplidas porque los objetivos asignados para el día D, estaban sobreexigidos. Montgomery suponía que la importante ciudad de Caen, caería el día D y tal como apreciaba Patton, sólo lo logró un mes después.
Entre las mayores dificultades encontradas, se destacó la eficaz resistencia de las unidades alemanas en Omaha, lugar en que las tropas del Mayor Gral. L.T. Gerow tuvieron que buscar algo más que el soldado Ryan: se estaba transformando en un grave problema de supervivencia en la playa, inmovilizado, sin salida y causando un gran dolor de cabeza al Gral. Einsenhower y su EM.

UNA VISITA A NORMANDIA
La oportunidad para el viaje coincidía con la conmemoración del cincuentenario del Día D. Como mi segunda mujer nada tenía que ver con la familia naval y mucho menos con los IMARAS, adquirí la película El día más largo a partir de la cual realizamos varios ejercicios sobre la carta para ponerla en fase.
Susana aún no sabe dónde queda la proa, no obstante, por esas cosas de la vida, paradójicamente, es madrina de nuestro submarino ARA San Luis.
Siempre me atrajo la idea de viajar a Normandía, por lo que el repaso histórico realizado me vino muy bien.
Para viajar gasolero, Francia cuenta con un económico sistema de alojamiento en casas particulares distribuidas por todo el país y controladas por el gobierno, que se denomina chambres dhot. Una espléndida habitación doble con baño privado y desayuno (¡y qué desayuno!) , cuesta entre 20 y 40 dólares. Entusiasmado reservé una habitación en Saint Mére Eglise, la primera ciudad liberada por los aliados. Este punto inicial lo denominan Km. 0 de la liberación recordándolo con un monolito, que se repiten durante la trayectoria del ataque, hasta Bastogne en Bélgica.
Una fría y embanderada mañana de junio, quizás similar a la de aquel lejano Día D, nos recibió. Allí tomamos conciencia de la verdadera dimensión histórica del área, donde existen numerosos museos, sitios y cementerios relacionados con el desembarco, pudiendo identificar y recorrer cada uno de los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos de importancia. Dioramas, películas, fotografías, armamento, equipo, automotores y toda la tecnología moderna, ayudaban a representar los dramáticos momentos, aparte de contar con excelentes carreteras, señalización y una orgullosa atención de los franceses. La mayoría de los museos contaban con dioramas con luz y sonido de combates, artillería y desplazamiento de mecanizados.
Los comerciantes participaban entusiasmados disponiendo en sus vidrieras alguna alegoría, banderas, reliquias y emocionados carteles de bienvenida a los veteranos norteamericanos. Todo esto en medio de un bullicioso y dramático ambiente de fiesta, donde los ancianos combatientes lucían orgullosos sus birretes con las unidades a las que pertenecieron.
En realidad, la famosa película El Día más largo de Hollywood, buscando espectacularidad y suspenso, no cumplió con el rigor histórico, ya que el paracaidista que descendió sobre la torre de la iglesia, que en el film sobrevive, en realidad falleció allí mismo por sus heridas. Pero la gran sorpresa fue que ¡allí estaba! los franceses habían colocado un maniquí con su paracaídas, rememorando la escena.









Nuestros simpáticos anfitriones de la chambre dhot, que no hablaban inglés y menos aún español, pero que nos brindaron una estadía inolvidable, nos guiaron un poco más al norte, en la península de Contentin, a las solitarias baterías de Azeville y St. Marcouf. Allí, en total soledad, pudimos apreciar la espectacular dimensión de estas instalaciones, con sus abrigos enterrados que conservaban sus camastros, paredes de hormigón de más de dos metros de espesor, observatorio y red subterránea de comunicaciones. Se supone que en sus destruidas entrañas se hallan aún los restos de los defensores. Sólo la batería de Longues, ubicada entre Omaha y Gold mantiene sus cañones en la actualidad. La mayoría de ellas, se instalaron alejadas de las zonas habitadas y casi todas estaban afectadas por los lanzallamas empleados durante el asalto.
A medida que recorríamos la zona de desembarco, comprobamos el gran respeto por la historia que el gobierno francés ha mantenido en la posguerra. Algunos museos se encontraban en la playa misma, donde simplemente cubrían sectores enteros con todo el material que contenían. Se podía apreciar el equipo utilizado por ambos bandos, sus uniformes, carros de combate, armas de infantería, artillería, comunicaciones, distintivos y banderas.
Quedé muy impresionado por el equipo individual de los combatientes, que era mucho mejor de todo lo imaginado, pudiendo observar los excelentes uniformes enmascarados de los alemanes. Se veían muchos maniquíes en los museos, algunos representando escenas de la ocupación, entre ellas un check point alemán, con la clásica imagen del control de una ciclista, por parte de una patrulla nazi. Uno no puede dejar de pensar que la francesita pertenecería a la resistencia.
Los famosos muñecos paracaidistas lanzados como señuelos, tampoco eran tan perfectos como lo muestra la película. Lanzados por miles, eran de arpillera, de alrededor de un metro, sin pirotecnia y muy burdos.
La playa Utah es bastante similar a las de la Base Baterías, angosta en pleamar, con excelentes cubiertas y salidas de playa. Posee cierto tipo de vegetación cercana a la costa, que limita el campo de tiro defensivo. En consecuencia los efectivos de la 4. D, enfrentados a una escasa resistencia, no tuvieron mayores dificultades para penetrar y establecer contacto con las FF aerotransportadas de la 82. D, que habían conquistado horas antes St. Mére Eglise, a pesar de haber sido guiados a lugares equivocados.
A medida que recorríamos el área, fuimos tomando conciencia del titánico esfuerzo en vidas y material que significó el desembarco en Normandía. Los enormes cementerios nos conmovieron, sobre todo el alemán de La Cambe y el norteamericano de Omaha. El terreno para este último, fue donado a los EE UU por Francia, e impacta sobremanera por su paradojal singular belleza, solemnidad y respetuoso silencio de los visitantes. Creo que la escena primera del film Rescatando al soldado Ryan, rodada en el lugar, lo representa muy bien.
En un costado del cementerio, sobre lo alto y hacia el mar, se encuentra un mirador que permite observar la playa Omaha en su totalidad. Las alturas circundantes, que se elevan a unos 50 metros, forman un semicírculo de varios kilómetros, con una pendiente máxima de alrededor de sesenta o setenta grados, sin salidas de playa, configurando un excelente campo de tiro defensivo sobre la costa y el mar.
En ese momento estábamos en pleamar y la extensa y chata playa presentaba un vulnerable ancho de alrededor de 300 m, sin posibilidad de contar con cubiertas, abrigos o alternativa alguna.








Esa madrugada de junio, las embarcaciones de asalto vararon dejando su carga de combatientes, que debieron avanzar cientos de metros bajo el fuego cruzado de armas livianas y pesadas de infantería, minas, obstáculos antitanques, alambradas y disparos de artillería y morteros, provenientes de puntos fuertes y posiciones perfectamente enmascaradas. En el lugar comprendí que el desembarco en Omaha, fue producto de un gravísimo error de apreciación ocurrido durante el planeamiento y explica el alto costo en vidas sufrido por los norteamericanos.
Mientras tanto, los Rangers que desembarcaron con enorme esfuerzo en Pointe-du-Hoc, culminaron su tarea con las manos vacías. Su objetivo era la neutralización de la batería costera de artillería pesada emplazada en lo alto de un acantilado, que constituía una severa amenaza para la flota. Pero no se encontraba allí: ¡las casamatas estaban vacías! Ese lugar aún mantiene visibles los cráteres producidos por el severo bombardeo naval.
Cuando nos alojábamos en las chambres, pudimos alternar con algunos veteranos, de cargadas espaldas y recuerdos. Ciertamente sentí una profunda emoción y respeto al observarlos, porque medio siglo atrás, esos hombres, provenientes de lejanas costas, habían estado allí combatiendo por la libertad de Europa.
También conocimos franceses que habían estado en sus hogares durante el asalto anfibio, algunos de los cuales mostraban las heridas producidas como consecuencia del bombardeo.
La zona de desembarco Gold, parecía haber sido elegida por los ingleses, para llegar rápidamente a Arromanches y poder acceder a las tabernas cuanto antes. Allí se podían ver los muelles Mulberries, que formando un gran semicírculo, configuraban el famoso puerto artificial y daban mudo testimonio del gigantesco esfuerzo logístico de la operación.
Un capítulo aparte fue la interesante visita a los puentes que distanciados sólo cien metros, se encuentran sobre el Canal de Caen y el río Orne, al primero de los cuales se lo denominó Pegasus Bridge, junto a la pequeña localidad de Benouville. Las obras de arte, se mantienen tal cual estaban en el momento del asalto de la tropa desembarcada en planeadores en aquella lejana madrugada. Esta operación fue la inicial de las desarrolladas por las tropas de invasión en el continente, donde el Teniente inglés Den Brotheridge, fue el primer combatiente aliado muerto, de los miles que hubo ese día.
Nuevamente el film mencionado no respetó los hechos históricos, ya que los puentes aún no estaban preparados para ser volados y el sangriento combate que mostraba no fue tal, pudiendo copar el lugar en sólo diez minutos.
La mayoría de los aburguesados oficiales y clases alemanes, responsables de la seguridad de los puentes, se hallaban en el momento del ataque con sus amantes francesas, muy lejos. Combatiendo contra una escasa vigilancia, los ingleses coparon rápidamente y con precisión sus objetivos. No olvidaron el bar de al lado, cuyos dueños, el matrimonio francés compuesto por George y Thérésa Gondrée, pertenecía a la resistencia y enviaban datos actualizados sobre el objetivo cada día. Esta información era prolijamente evaluada en Londres.
El problema más serio que tuvieron los ingleses, era el fuego de los snipers y la amenaza del empleo de la 21ª División Panzer que se hallaba acantonada a sólo ocho kilómetros. Después de la guerra, su comandante Gral. Von Luck, explicó que nunca recibió la autorización de Hitler para efectuar el contraataque. El Führer conducía personalmente las reservas, pero dormía y ante la impotencia de sus subordinados, había dado la orden de no ser molestado.
Según el relato documental de los veteranos de esa acción, cuando los ingleses entraron en los abrigos enterrados, despertando compulsivamente a los soldados alemanes - sus futuros prisioneros - éstos sin dar crédito a las exigencias inglesas, los insultaron y volvieron a sus cuchetas para continuar con su tranquilo e inocente sueño. Tal era el grado de relajo, indisciplina y baja moral de combate de ese grupo de alemanes.
Estos puentes fueron, el primer objetivo, la primera casa y la primera familia liberados durante la operación Overlord. La conexión, contacto y enlace con fuerzas propias superiores fue casi inmediato, aspectos que el Mayor Howard, como asesor del film, exigió infructuosamente que se respetase. De haber fracasado esta operación, por su estratégica importancia, podría haber cambiado la historia del desembarco.

EPILOGO
Al dejar Normandía, me sentí enriquecido por todo lo que había visto, aprendido y experimentado, con una carga emocional fuerte, superior a las visitas hechas a otros importantes lugares de la historia y cultura occidental. Mi interpretación profesional de los hechos tuvo mucho que ver con eso y distaba de la simple curiosidad de un turista civil.
Me preguntaba el inexplicable motivo por el cual había perdido anteriores oportunidades para visitar las playas de Normandía, ya que la zona de interés queda cerca de París y en un par de días se puede tener un panorama muy completo. Es aconsejable un estudio previo, porque resulta interesantísimo estar en el lugar y analizarlo con una óptica profesional. De esta manera se podrá interpretar cabalmente la profusa bibliografía y películas existentes al respecto. Este esfuerzo militar ya no se puede repetir. Una rentable concentración de casi 6000 buques de todo tipo, con un desembarco de más de 100.000 hombres, sería neutralizado con uno o dos artefactos nucleares, según expresó años después el Gral. Eisenhower.
Aún conservo con mucho respeto la arena y algunos recuerdos de cada playa de desembarco, testigos mudos de ese histórico y relevante episodio militar. También recuerdo de distinta manera sus excelentes vinos, quesos, dulces regionales y la simpatía de los anfitriones de las chambres.
Continuamos el viaje con Susana en nuestro francés y gasolero coche por el noreste galo, visitando al norte de Estrasburgo, la impresionante y gigantesca Línea Maginot, con su inútil artillería dirigida sólo al este. Luego la zona general de las Ardenas, en Bélgica, con Bastogne, ciudad cercada por el ejército alemán en su última gran ofensiva y el magnífico museo militar, ubicado junto a un gran cementerio norteamericano. Esta hermosa ciudad, tiene marcados los límites de la penetración alemana con torretas de tanques, que aún conservan sus cañones. Bastogne rinde homenaje al héroe de la batalla, Gral. George Patton, con un importante monumento.
En ese lugar pude apreciar los modelos de tanques alemanes empleados en la ofensiva, de líneas ultramodernas y que no conocía. Me sorprendió el excelente equipo de invierno que utilizaron, con capotes de cuero tipo gamulán y una novedad en aquel entonces: el fusil automático a toma de gases, MP 44, que se adelantó al desarrollo en serie soviético del Kalashnikov AK 47 y del FAL belga, que ya se encontraban en período de diseño.
Retornamos a Francia para visitar el bosque de Compiegne y el vagón ferroviario donde se firmó la capitulación alemana en la primera guerra mundial y escenario de la venganza nazi en la segunda, sitio visitado luego por el propio Hitler.
Finalizado el extenso y para mi interesante paseo militar, al salir de Compiegne, Susana, que es licenciada en Historia del Arte, tomándome del brazo y mirándome fijamente a los ojos, me hizo recordar que en Europa también había otras cosas interesantes.
Respondí su anhelante mirada y recordé que al fin y al cabo, sólo era submarinista honoraria, pero comprendí inmediatamente que tenía mucha razón.
Subiendo a nuestro fiel gasolero, nos dirigimos otra vez hacia Bélgica, nuestro destino: Brujas. Pero esa es otra historia.