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LOS CALIBRES DE ESCOPETA
NOTAS DE

Un tema casi desconocido (¡cosa de ingleses!)

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Cuando promediaba el siglo 19, la revolución industrial y técnica, juntamente con la aparición del cartucho metálico, produjeron un auge en la fabricación de armas de fuego.
En ese entonces existía un completo caos en lo referente a las medidas de los calibres de las armas de cañón liso, que se presentaban en el mercado con medidas en partes de pulgadas y a veces en milímetros.
Para darles un nombre a los calibres, en 1868 se realizó en la ciudad de Londres lo que se denominó el British Barrel Proof Act, que permitió determinar sus medidas.
Los ingleses suelen ser bastante complicados.
Lo han hecho con su moneda difícil de entender, hasta que la hicieron decimal, y también por circular tozudamente de contramano respecto de la mayor parte del mundo.
Nos dejaron esta manía de circular por la izquierda tanto en los subterráneos de Buenos Aires, como en nuestros ferrocarriles.
Cuando se habla de un calibre en mm, se sabe de antemano que la medida más grande, resulta ser precisamente la mayor.
Lo mismo sucede con los calibres en pulgadas, que se expresan en décimas o centésimas de ese patrón, tal como el 0,22 y el 0,32 de pulgada, por ejemplo.
La escritura de estos calibres debe hacerse simplificada, es decir que si deseamos escribir correctamente uno medido en pulgadas, es correcto hacerlo como .22, con un punto, que significa 0,22 de pulgada.
Los medios escritos, no especializados, en la sección policiales, nos suelen alarmar incurriendo en el error de poner calibre 22 mm, 45 mm, etc.
De este modo nos enteramos que la delincuencia, en la última balacera, disponía de artillería liviana.
Como siga la cuestión de la seguridad de esta manera, es posible que la tengan pronto.
La cuestión es que los ingleses, para determinar los calibres, no se les ocurrió mejor cosa que complicarla aún más.
Para denominarlos, como no podría ser de otra manera, tomaron una libra de plomo. Luego se midió el diámetro del cañón del arma, y con ese diámetro se fundieron esferas de plomo de esa medida, hasta agotar la libra.
Por ejemplo, para un calibre determinado se produjeron 12 esferas. En consecuencia, se bautizó como 12 la medida del calibre de esa escopeta.
Si el diámetro del cañón era menor, la cantidad de esferas a salir era mayor, entonces se bautizó como 16 al calibre de esa otra escopeta y así sucesivamente.
Es por ese motivo, que a mayor número, menor es el calibre.
En inglés, los calibres se escriben por ejemplo 12G, que significa 12 gauge, o medida 12.
Arribado a nuestras costas el concepto, el nomenclador oficial argentino define este tipo de evaluación de tamaños como unidades absolutas o UAB. Es por ese motivo que en las tenencias de escopetas que otorga el RENAR, figura por ejemplo: escopeta Beretta calibre 12UAB.
Como las medidas en esferas no eran exactas, se permitía un pequeño saldo de plomo, con una tolerancia de 0,020 de pulgada para todos los tamaños. La mayoría de los calibres de la lista de esa convención, que se denominaban tanto en letras como en números, han desaparecido, manteniéndose algunos pocos, que son los que se utilizan en la actualidad.