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NOTAS DE
¡NO! Dr. DREYFUS

Análisis de una entrevista al Dr. Pablo Dreyfus, publicada el 31 de mayo en el diario Clarín de Buenos Aires.

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Se marca con un guión:-las expresiones de Clarin.
Con un:* los comentarios al margen.

* El Dr. Pablo Dreyfus, investigador de la organización antiarmas Viva Río del Brasil, desde hace varios años viene adoptando una intransigente y contraria postura personal en contra de la tenencia de armas de fuego. Sus tendenciosos análisis no distinguen las diferencias entre el mercado legal y el delictivo, como así tampoco las características distintivas de las sociedades que supuestamente analiza, en este caso Brasil y Argentina, pretendiendo imponer sus conceptos, como universalmente válidos. Algo completamente alejado de la realidad, tanto, que los expertos en comunicación podrán advertir que sus comentarios se dirigen dialécticamente a un público no idóneo y normalmente mal informado al respecto, mediante la técnica de presentar los temas relacionados con las armas, generando conceptos erróneos o polémicas inexistentes, generadas por él mismo. Un ejemplo de esa falacia es título con que encabeza la nota Clarín:

-Aumentó la tenencia de armas debido a la inseguridad o es al revés: hay más inseguridad por la gran proliferación de armas?

*Luego continúa:

Es difícil determinar qué vino primero. Sabemos que en sociedades que no tienen conflictos internos, guerras civiles o insurgencia armada, como Argentina o Brasil, una fuente principal de inseguridad es la circulación no controlada de armas de fuego.

*Es aquí cuando Dreyfus pretende eclipsar la realidad con sus afirmaciones. Tanto en Brasil, como en la Argentina, se controlan las armas de fuego, en el Brasil, con el SINARM de 1997, en nuestro país con la Ley 20.429 de 1973.

-Son sociedades donde existen leyes de control de armas pero éstas no se aplican;

*(aquí comienzan una serie de afirmaciones reñidas con la realidad)

-donde no se controla que las armerías le vendan armas a la gente sin exigir autorización, donde ha aumentado mucho el mercado de armas y donde es difícil determinar cuántas hay dentro y cuántas fuera de la ley, cuántas están en manos de personas con autorización y cuántas van a parar al delito.

*Por supuesto, no se puede cuantificar lo ilegal, pero dialécticamente genera inmediatamente la duda y alarma del lector.

-Se dice también que impedirle a la gente honesta que se arme, cuando el Estado no la protege es darles vía libre a los delincuentes: ¿No es una respuesta natural de mucha gente: armarse en defensa propia?

*Este interrogante presenta un planteo equívoco, de doble interpretación, pero que a la vez resulta atrapante.

Crisis de seguridad pública como la que atraviesa hoy la Argentina asustan a la gente y una de las reacciones es armarse, en la creencia de que así se están garantizando su propia seguridad.

*Está ampliamente demostrado, que los particulares no se arman para defenderse de los delincuentes. Tanto es así que la dirección Nacional de Política Criminal presenta en sus interesantes estadísticas que sólo el 1% de los asaltados estaban armados en los casos de asaltos con armas de fuego.

-Y lo que están haciendo, en realidad, es llevar un problema más a casa. Están llevando la posibilidad de tener un accidente con los hijos, o de que un ladrón entre a la casa y con la misma arma hiera o mate a su dueño, o la posibilidad de que esa arma sea robada y utilizada después para delinquir.

*El Dr. Dreyfus tendenciosamente, no parece aceptar otra alternativa que las expuestas por él.

-Quien compra un arma tiene que estar preparado para usarla.

*Eso lo saben muy bien los legítimos usuarios de la Argentina, dado que es una de las exigencias para poseer un arma de fuego.

-Además, una persona que tiene un arma y no se sabe controlada por el Estado, no se siente responsable por el arma que tiene en su casa; puede utilizarla mal, venderla ilegalmente, perderla, o dejarla a mano de un menor de edad que la puede usar para matarse, o dispararle a un amiguito jugando. Es aquí cuando astutamente confunde a los lectores, nivelando la legítima tenencia de un arma, con el mercado ilegal. Cuando una persona que no es parte de una fuerza pública porta un arma lo que estamos haciendo es que el Estado dé un paso atrás en el control de la calle: el Estado les está cediendo la calle a las personas. Está cediendo su función principal y abriendo la puerta a un amplio abanico de muertes por causas fútiles.

*Es decir, ignora las extraordinarias y ejemplares estadísticas que destacan el comportamiento ejemplar del Legítimo Usuario de nuestro país, comparando su actitud con la del delincuente.

- ¿Qué es lo que indican las estadísticas?
En Brasil, por ejemplo, que tiene las tasas de homicidio con armas de fuego más altas del mundo 35 mil muertes por año, primero viene el crimen organizado, después las muertes causadas en peleas en la puerta de bares, de canchas de fútbol, de discotecas: dos personas que estaban portando un arma, que bajo la emoción violenta, en lugar de darse un trompazo o dejarse un ojo en compota, se matan.

*Precisamente, no es lo que pasa en la Argentina y con astucia, nuevamente no menciona sus estadísticas. Simplemente nos asimila al Brasil, que no es un ejemplo al respecto, dado que allí sí el 20% de los tenedores legales, se ven envueltos en este tipo de acciones.

-¿Cuánto y cómo creció el mercado de armas en nuestro país?
Un gran pico de compra de armas se dio en la segunda mitad de los años 80, plena crisis económica, y con muy pocas restricciones para el acceso a las llamadas armas de uso civil: calibre 32, 22, y 38. En esa época, para comprar un arma, una persona entraba a una armería, pedía una tenencia provisoria y recién después estaba obligada a registrarla. La mayoría de la gente no lo hizo. Según las cifras oficiales, hoy en la Argentina habría más de 2,5 millones de armas y poco más de 800 mil usuarios. Una población pasmosamente grande.

*Esta afirmación es gratuita e infundada.

-Pero se están tomando sólo, insisto, las armas que han sido registradas. No se está discriminado cuántos usuarios son personas jurídicas, cuántas empresas de seguridad (y cuando nos referimos a las empresas de seguridad, tenemos que multiplicar el número de gente que trabaja con el arma 24 horas del día y que no se sabe si están bien fiscalizados).

*Aquí revela su verdadera intención, un ataque frontal contra el RENAR, pero sin mencionarlo. Sin embargo, el año pasado ponderaba ese organismo de control.

-¿Eso permite estimar que la cantidad es mucho mayor?

*Dialéctica pura, lo expresado anteriormente le abre la puerta a este interrogante.

Se ha ido acumulando más bien diseminando un enorme stock de armas. Hay 2,5 millones de armas registradas, pero no sería muy osado decir que puede haber una cantidad similar de armas compradas antes de la reforma de la ley de 1994, de calibre civil, sin registrar. Y si están sin registrar, el Estado no sabe si esas armas no están siendo tiradas a la basura, dejadas en la calle, vendidas entre personas, siendo robadas de las casas.

*Un dato que podría ser de interés para el Dr. Dreyfus o Clarín si fuera objetivo, consiste en que si se tienen en cuenta la cantidad de armas ya empadronadas, jamás se llegaría a esa cifra, porque nunca llegaron a fabricarse o importarse semejante cantidad. Esa cifra, sistemáticamente promovida sin fundamentos por Clarín, es falsa.

-¿Hay una relación directa entre el crecimiento del mercado de armas y el aumento del delito?

La existencia de tantas armas disponibles, valga la metáfora, es un disparador del delito violento. Podemos y debemos rastrear las causas en los grandes y visibles contrastes sociales, la gran desigualdad y disparidad de ingresos, la desocupación y la pobreza, el crecimiento de concentraciones miserables alrededor y dentro de las ciudades, sin garantía de la seguridad pública para esa gente que vive en villas miseria, pero también son ciudadanos y merecen protección. Son todos caldos de cultivo de la ilegalidad que se explican también por la retirada del Estado en la provisión de los servicios básicos. Si no está la autoridad pública, ¿Quién va a estar? Naturalmente, va a estar el jefe de la banda.

*Lo grave de las declaraciones del Dr. Dreyfus, es que sin tapujos, no distingue el mercado legal del criminal.

-¿Cuál es el umbral de tolerancia o acostumbramiento a la inseguridad que una sociedad está en condiciones de soportar? ¿Qué es lo que puede producir un punto de inflexión?

Creo que en la Argentina el umbral de tolerancia se cruzó con la reacción por el asesinato de Axel Blumberg. La gente dijo "basta". Ya había dicho basta tiempo atrás con otros casos, y está dando señales de cansancio por la falta de seguridad; quiere y exige respuestas. En Río de Janeiro, que tiene una pobreza mucho más extendida las bandas del narcotráfico controlan colinas, morros, alrededor de la ciudad el umbral se cruzó en el 93. No fue un chico de clase media el que murió, sino un grupo de chicos pobres de la favela, chicos de la calle, que fueron masacrados por un escuadrón de la muerte. En Brasil la cuestión era mucho peor, porque se había privatizado hasta la ejecución extrajudicial de personas. En ninguno de nuestros países hay pena de muerte, pero a lo que se había llegado en Brasil era a grupos de exterminio de los llamados "marginales". Mataron a ocho chicos de la calle frente a la principal iglesia de Río. Hubo un clamor generalizado por detener esas matanzas de civiles en las favelas.

*Ahora comete un error en su declaración: estos dichos no armonizan con sus expresiones anteriores: demuestra que no se puede comparar la situación criminal de Brasil, con la de nuestro país.


-¿No derivó ese clamor a un reclamo de "mano dura" por parte del Estado?
Al contrario. En Río en el 93 se estaba llegando al final del fracaso de la mano dura. Que era la represión policial pura y simple, la tolerancia de grupos parapoliciales de exterminio, la compra indiscriminada de armamentos, de concentración de policías alrededor de las favelas, sin hacer un diagnóstico, sin identificar grupos de riesgo y sin tomar medidas para esos grupos de riesgo. Y ese grupo de riesgo, una vez que se hizo el diagnóstico, se identificó en chicos de entre 15 y 29 años que no terminaron la escuela primaria. La sociedad civil dijo "basta" en Río de Janeiro, pero propuso además políticas alternativas. La "mano dura", como la mal llamada "justicia por mano propia", es la respuesta desesperada de una sociedad o de un gobierno. Es un síntoma de la inseguridad; nunca una solución a la misma. Es la primera respuesta de un Estado impotente: más represión.

*Entonces el problema es en Brasil.

-¿Hay respuestas alternativas que mostraron alguna eficacia?

Como ocurre con toda enfermedad social, y la inseguridad en la que vivimos habla de una verdadera epidemia social, lo primero es poner paños fríos, y eso, además de realizar buenos diagnósticos, es concretamente controlar severamente la portación ilegal de armas.

*Cabe aquí la duda si el Dr. Dreyfus sabe la diferencia entre tenencia y portación.

-Es más, debería prohibirse la portación de armas.

*Ya sabemos que la portación en nuestro país está completamente restringida desde hace varios años.

-Los civiles no tienen por qué portar armas.

*Fundamente, Dr. Dreyfus, fundamente.

-Quien porta armas en la calle es la Policía claro que una Policía confiable, que defienda a los ciudadanos. De lo contrario se acabó el Estado y vivimos en la ley de la selva.
-¿No es un planteo un tanto utópico, teniendo en cuenta el grado de corrupción e involucramiento policial en el delito y las muertes por "gatillo fácil"?

Miremos el caso de Río de Janeiro, por ejemplo, donde se ha prohibido la portación de armas por parte de los civiles. Después de tres meses de aplicar el estatuto que prohíbe la portación descendió la tasa de homicidios y aumentaron, en salas de emergencias, los casos de heridas cortantes. ¿Disminuyó la violencia? Tal vez no, pero se hizo menos letal. Eso es lo que hace el arma de fuego: cambia la naturaleza de la violencia.

*Es decir, de acuerdo con estos conceptos, volvemos a las consecuencias elementales de una prohibición: los únicos que tendrán armas de fuego, serán los delincuentes.
Si desaparecen completamente las armas de fuego, aparecerán las armas blancas.
Si esto es así, Dreyfus trata de inducir la prohibición de las armas de fuego, para que las consecuencias de su uso sea menos letal. Ya no trata de disminuir la violencia, ahora busca disminuir la gravedad de las heridas, que por supuesto son producidas por los delincuentes.
Semejante exposición para arribar a esta conclusión, demuestra de por sí la tambaleante debilidad de sus argumentos en contra de las armas.
Del título que encabezaba la nota: inseguridad, concluimos de esta manera que ya no le resulta prioritaria. Entonces: ¿de qué está hablando Dr. Dreyfus?

Lic. Jorge Sáenz mayo 2004