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Ideas que pueden ayudarle

Racionalmente es imposible pensar en no perder algo durante un robo.
Lo sabio consiste en que sea lo menos posible y nunca la vida. Sin embargo, hay quienes no están preparados para enfrentarse con un ladrón, adoptando actitudes contrarias a lo que recomienda el sentido común, como por ejemplo, abalanzarse sobre un asaltante armado.
Cabe preguntarse qué debilidades tiene el ladrón. La primera de ellas, consiste en que necesita buscar la víctima, a quien detecta por medio de sus actitudes, aspecto general y vestimenta. A su vez la víctima puede detectarlo a él.
Luego evalúa el lugar en que se encuentra, de manera de asegurar la huida. Dentro de ese esquema, efectúa rápidamente un cálculo del tiempo que empleará para efectuar el robo, que normalmente le llevará segundos. Si todo va bien, se aproximará veladamente, con aire distraído y luego extraerá su arma o intentará intimidar verbalmente a la víctima.
Cuando roba en un comercio o vía pública, el factor tiempo, es vital para el ladrón, en consecuencia, el retardo de su acción, hecho como cosa natural, es beneficioso para la víctima. Todo ladrón desea un botín y hay que dárselo.
BAJO PERFIL
A veces la víctima potencial se encuentra en un comercio, e inesperadamente éste es asaltado. Lo aconsejable en estas circunstancias, es seguir estrictamente las indicaciones de los ladrones sin ponerse en evidencia, sin destacarse entre los demás. Si existe una queja, comentario o actitud en contrario, lo más probable es que el delincuente se ensañe. Ni siquiera conviene mirarlo, porque al ladrón no le agradan las miradas inquisidoras, que más tarde podrían traducirse en un identikit.
Luego del robo: calma, no es aconsejable correrlo, pedir auxilio o intentar que otros lo corran. Podría darse vuelta y disparar. Ya sabemos que todos tenemos el derecho a transitar pacífica y tranquilamente por nuestras calles, pero la intromisión de los delincuentes nos impide hacerlo sin cierta aprensión. Cabe preguntarse por qué motivo el ladrón nos escoge como víctima.
COMO SELECCIONAN A LA VICTIMA
Si le robaron el Rolex, una permanente tentación para los delincuentes, es porque no llevaba puesto uno menos atrayente. Si le robaron tres mil pesos, es porque los llevaba a mano. Si le robaron el anillo, es porque no tenía puesta una baratija. Si le robaron su lujosa 4 x 4 es porque no tenía conciencia que ése es el auto más buscado por los ladrones.
Esta es la lucha entre las libertades y derechos individuales y la realidad cotidiana.
Circular seguro, es una elección, que exige lamentablemente adoptar nuevas conductas y autolimitaciones.
BARAJANDO HIPOTESIS
Cuando se trata de seguridad, no existe la menor posibilidad de improvisación. Explica este concepto, el hecho de que cometido el robo, ya pasó el tiempo de la prevención. La inseguridad, requiere meditar por anticipado qué hacer ante una crisis por robo o asalto.
Existen varios tipos de robos:
1. Los que se producen en ausencia de los moradores o propietarios, como son los de autos, a domicilios, oficinas, etc.
2. Los hechos simulados u ocultos, como el robo de carteras por descuidistas, que hurtan algo cuando la víctima está distraída.
3.Los robos hechos en persona, es decir, cuando la víctima se encuentra cara a cara con el ladrón. Se trata de los asaltos con o sin armas, y de los arrebatos, en cualquier lugar en que puedan ocurrir.
Es importantísimo saber qué hacer en cada caso y lo paradójico, es que se pueden evitar en un alto porcentual.
Para evitar los robos del tipo 1. es decir los que ocurren en nuestros domicilios y oficinas, es necesario reforzar la infraestructura de seguridad de acuerdo con los potenciales alcances del robo, o sea la importancia del botín.
Por este motivo, un banco, que siempre posee dinero disponible, tiene vigilancia estricta y sistemas de seguridad regulados por el Banco Central.
En las casas particulares existe otro tipo de bienes materiales. Es raro y a la vez un error grave, guardar o mantener importantes sumas de dinero en los domicilios u oficinas.
El refuerzo en seguridad, consiste en la colocación de rejas, puertas blindadas, buenas cerraduras, alarmas, perros, circuitos cerrados de TV y los servicios de vigilancia de nuestra empresa.
Esta prevención impide en un 100 % esta clase de robos. Pero...¡sin embargo los robos se producen! Si, se producen por fallas humanas. Esto sucede cuando el propietario entrega las llaves de la oficina o domicilio a personas sobre las cuales no existe una trayectoria de honestidad conocida o el grado de confianza que dan los años.
Sin embargo, se presenta como demasiado común, el hecho de entregar las llaves a la primera inmigrante indocumentada, recomendada por la prima del novio de la doméstica de la mejor amiga de la futura víctima.
Lo mismo sucede con el pintor, albañil, proveedor, service o portero.
La norma: cuando una persona extraña se encuentra en la casa realizando una tarea, debe estar presente otra persona de real confianza del dueño. Pueden ser padres, hermanos, suegros y amigos. Sólo en este caso se llega al 100% de seguridad.
Las posibilidades de robo del tipo de hipótesis 2, virtualmente se eliminan, utilizando el método de estar atento, o código de colores de Cooper, ya comentado en esta página.
Para los casos relacionados con la hipótesis 3, el método del código de colores es excelente, aplicable y de resultados inmediatos. Pero aceptando que la seguridad total no existe y que quedan resquicios por donde se infiltra la inseguridad, la abertura al delito puede hacerse más estrecha, adoptando una correcta actitud mental preventiva.
En estos casos, adoptar rutinas personales con itinerarios adecuados, evitando las salidas a lugares desconocidos y menos durante los horarios peligrosos, tiene una gran influencia favorable. Este factor eleva o disminuye las posibilidades de ser robado.
Por ejemplo: si se vive en un edificio con vigilancia, ya está eliminando la posibilidad de ser asaltado en el ascensor o en su propio domicilio, algo más que común en otros edificios. Existen aún menos posibilidades, si no se permite el ingreso de proveedores desconocidos.
Quienes toman estos recaudos, están haciendo prevención del delito, algo que como en medicina, es mucho más económico que la enfermedad.
Analice este concepto y llegará a una conclusión sana: los gastos de seguridad constituyen una inversión. Está exhaustivamente comprobado que los gastos que demanda la seguridad, resultan, aún considerados «per cápita», mucho menores que los que produciría un asalto, una violación, el robo de matafuegos, escalamientos, etc. y esa terrible sensación de inseguridad, que se siente cuando se llega al domicilio, sin una persona en quien confiar.
EN LA CALLE
Si es posible evitar el tránsito por zonas solitarias y oscuras, mejor. Es conveniente utilizar el automóvil conduciendo por avenidas o autopistas, circulando con las ventanillas y puertas cerradas, con algo de tinte en los vidrios para que la observación hacia el interior se haga dificultosa. Cuando se detiene el coche en un semáforo, resulta prudente hacerlo del lado del centro de la calle, porque los limpiavidrios mendigos y ofertantes de mercadería barata, podrían robar nos. Lugares peligrosos: Santa Fé y Juan B. Justo, Libertador y Pueyrredón, calle que pasa por detrás de la Facultad de Derecho de la UBA, Av. 9 de julio desde Constitución a Belgrano.
Las calles solitarias, con viviendas precarias o cerca de las tristemente célebres villas de emergencia, son altamente peligrosas y es conveniente salirse de ellas sin preguntar nada a nadie.
Cuando sea necesario orientarse, pregunte a la gente que está a la puerta de una casa, no a los transeúntes y menos aún cuando son dos o más, dado que se trata de gente en tránsito, que podrían ser los ladrones y son por lo tanto anónimos. Nunca aceptar ayuda o acercamiento al coche: primera marcha y adiós.
Existen dos momentos críticos en la conducción automotor: la salida y la llegada a casa. Resulta molesto, pero un llamado por celular, para averiguar si está todo en orden, es una prevención excelente. Si hay gente desconocida, un automóvil estacionado «descompuesto», son señales de problemas potenciales inminentes. La solución es seguir de largo.
La probabilidad de robo es directamente proporcional al costo del vehículo que se maneja. Existen propietarios de cierto nivel económico, que están optando por el bajo perfil, utilizando un automóvil modesto. Indigna verse obligado a actuar de esta manera, pero forma parte del costo a las libertades individuales, que imponen las medidas preventivas contra la delincuencia. Ciertamente, circular con un automóvil de lujo es una señal que captan los delincuentes, buscando en sus pasajeros, valores, joyas, relojes, tarjetas de crédito y el propio automóvil. Pruebe de poner en práctica estas medidas preventivas, que mencionamos para su beneficio.


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